El 24/01/2023 se reactiva el blog con un cambio profundo respecto de su finalidad original, pareciera un Giro Inesperado, pero lo cierto es que lo estaba esperando. NO se trata de borrar nada, más al contrario, se trata de actualizar y fijar posición para este siglo XXI. La Hispanidad y España serán el objeto preferente de está nueva etapa, sin dejar de observar límites y alcances, y la condición de vivir en la frontera desde quizás toda mi vida.

miércoles, 8 de febrero de 2023

 

Ideología de Género

En el presente documental ¿ What is a Woman?, producido por The Daily Wire, el escritor estadounidense Matt Walsh entrevista a distintas personalidades "expertas en género" y plantea una pregunta tanto básica como fundamental: ¿qué es una mujer? La mayoría de los entrevistados no puede responder algo tan sencillo como qué constituye ser una mujer. Se trata, en suma, de un ataque al corazón de la ideología de género, y que pone al desnudo sus inconsistencias.








 

lunes, 6 de febrero de 2023


Gregorio Luri.  (El libro En busca del tiempo que vivimos (Deusto)) - Comentado José María Sánchez Galera

[ Al comienzo del libro dice Luri: «Todo presente es manifestación de una tensión entre la naturaleza y la historia de las cosas humanas. Lo específico del nuestro es, por una parte, la extendida sensación de que vivimos en algo así como en las vísperas de un apocalipsis (se habla de ecoansiedad, superpoblación, decrecimiento, escasez, agotamiento de recursos, progresofobia, Antropoceno, limitarismo, posthumanismo, transhumanismo, biocentrismo, antiespecismo…) y, por otra, el crecimiento de un curioso cansancio antropológico que nos anima a sospechar que nos tenemos miedo a nosotros mismos, porque el bárbaro que nos acecha ya no se encuentra en las fronteras, sino en nuestro interior». Este es el contexto en que nos hallamos —y cuyas raíces son más profundas de lo que parece.

El libro evidencia que vivimos en una época que ha digerido mal una de las señas de la crisis de la cultura de la Modernidad: la pérdida de noción de límite —«hemos deconstruido el mismo concepto de límite». Nuestro tiempo nos dice que no hay límite, si queremos dejar de ser humanos y convertirnos en transhumanos —o, como dice Luri, «un superhombre resentido». No hay límite, si queremos reconvertir, mediante la cirugía, nuestro cuerpo sexuado —según lo determina la mera genética— para adquirir una apariencia de «género» a voluntad.

Pero sí hay límites, y cada vez más restrictos, al progreso: no comamos carne, no tengamos coche, no viajemos, no nos duchemos, no tengamos propiedad… El catastrofismo es la excusa para esta deriva, y el animalismo una de sus consecuencias. Lo común, como señala Luri, es la repulsa a la condición humana. Lo que sobra es el ser humano.

Además de prudencia, sentido común amor y humor, Gregorio Luri invita a una serie de consideraciones, como antídoto al miedo y odio hacia lo humano. Para empezar, Luri aconseja aceptar nuestros límites ontológicos —somos un ser «desencajado»—, y gozar del carácter daimónico del hombre; es decir, la faceta dinámica que tiende a lo divino, que intermedia entre lo espiritual y lo somático. En vez de empeñarnos en la soberbia tarea de «soñar con la creación de un nuevo Adán a imagen y semejanza de nuestros deseos», descubrir que «todo presente está hecho con la inteligencia disponible en el pasado, y que no está nada claro que seamos más inteligentes que nuestros padres y abuelos». Asumir que el amor a las palabras es amor a la sabiduría —sabiduría de lo humilde, sencillo, corriente—, y que todo antihumanismo requiere de aversión al lenguaje y una torsión del léxico. Dicho en pocas palabras: alejarse de ideologías y abrazar la vida. ]

Extracto Entrevista publicada en el Debate por Maria Serrano

[ “Afirma que la vida está para ser vivida, no pensada, y que en el humanismo tenemos un mapa de camino. Aunque más que respuestas, a Luri lo que le apasiona, como pedagogo, es plantear preguntas”.

“No me interesa defender una tesis. Soy pedagogo y eso lo llevo conmigo allá donde vaya. Más que defender una tesis, lo que me interesa en todos mis libros (como en La imaginación conservadora, del que este se puede su continuación) es intentar provocar un cierto chisporroteo intelectual en el lector, que ojalá se convierta en una hoguera”.

“No alcanzamos el sentido simplemente porque no está a nuestro alcance. Pero podemos disfrutar de la búsqueda. Probablemente sea mucho más apasionante buscar la verdad que encontrarla. Esa es la verdadera intención, antes que defender una tesis articulada y coherente: hacer pensar. De hecho, siempre he pensado que la misión fundamental de un maestro es incubar deslealtades. Y también lo es la del escritor.”

“Sí, pero también la memoria, la experiencia, los recuerdos. Con los datos que tú tienes ahora, con lo que tienes delante, no entiendes el ahora: necesitas tu memoria, necesitas hacer referencia a cosas que ya no están para entender el presente. Por eso me gusta tanto de Proust aquella sensación del gozar, no tanto del recuerdo como de ese momento en el que el paladar de su memoria comienza a impregnarse del pasado, de lo ausente. Lo presente es comprensible porque en su comprensión añadimos lo ausente, que por una parte es lo pasado y por otra es aquello que proyectamos sobre el presente. Y ahí sí que entra la trascendencia. Por eso insisto también en que las imágenes que proyectamos sobre nosotros mismos son verdaderas en sus consecuencias”.

“Precisamente la izquierda es la más reaccionaria, la que más miedo tiene. Los mismos que nos animaban a superar todos los límites y a vivir en un mundo fluido (hasta de sexualidad fluida y relaciones fluidas, ahora están apresuradamente marcando límites para todo, especialmente de lo que se puede y lo que no se puede decir. Estamos ante un nuevo puritanismo producido por el miedo al futuro, por el miedo al hombre”. “Hay una defensa permanente del posthumano y, sobre todo, del transhumano, como si hubiésemos decidido que el hombre es irreformable y que lo que necesitamos es su versión 2.0. Por eso la única respuesta es el humanismo, la centralidad de lo humano. Si el hombre tiene una cierta singularidad, ¿por qué no la vivimos con tranquilidad en vez de lamentos?”.

“El humanismo siempre se está refundando a sí mismo. Desde Platón en el Protágoras hasta Pico della Mirandola en la oración sobre la dignidad del hombre, lo que dicen es que somos seres inacabados, y en esa condición de seres inacabados tenemos la inmensa suerte de ir acabándonos a nosotros mismos. Hacer nuestro el acabamiento constitutivo nos permite desarrollar proyectos de acabamiento sobre nosotros mismos. Y ahí están las ilusiones que proyectamos sobre nosotros mismos como condición imprescindible de ese acabamiento. Eso es ser el humano, eso es el humanismo. Y creo que hay que aceptarlo como bueno, de manera gozosa, lo cual no quita que el hombre no pueda hacer barbaridades. Las hemos visto a lo largo del siglo XX de manera clarísima. Yo no intento negar nada de esto, pero lo que simplemente digo es que la virtud más imprescindible en estos tiempos es la serenidad. Porque sean cuales sean los problemas que nos depara el futuro, la persona y el país que se enfrente a ellos de manera serena tiene más posibilidades de resolverlos que el que se enfrenta con miedo”.

“Está en crisis en el momento en que consideramos al hombre culpable de todo y eliminamos las diferencias entre el hombre y el animal. La tesis central que hemos heredado de Aristóteles de que el hombre es un animal racional ha sido sustituida por el hombre como animal sintiente: si miramos la racionalidad, somos distintos de los animales. Si miramos la capacidad de sentir, los animales también sienten, y por lo tanto formaríamos todos algo así como una comunidad ilimitada de sentimiento. Como decía Benjamin, lo importante a la hora de evaluar nuestro tratamiento con un animal no es si este animal razona, sino si siente, no si siente nuestro dolor. Sin embargo, ese razonamiento no somos capaces de aplicárselo a un feto...”

“Aquello que nos caracteriza cuando nos relacionamos espontáneamente con los otros es que vivimos en un mundo maravilloso, donde hay contacto de piel con piel, hay mejillas coloradas, hay fidelidad y hay perdón, hay amor verdadero... Todas esas pequeñas cosas constituyen lo que podríamos llamar la «fenomenología de la vida». Deberíamos detenernos a pensar en ellas, porque el mundo del hombre es un mundo fabuloso, fantástico, admirable. Antes de negarlo, pensemos un poco lo que podríamos perder si sustituimos al hombre por un transhumano”.

“Un día mi nieto vino muy agitado diciéndome «Yayo, yayo, todo se va a acabar, ¡todo va a explotar!». Yo no sabía a qué se refería, y entonces entendí que en el colegio le estaban enseñando que no hay futuro: que hemos destrozado nuestras posibilidades de supervivencia y que no vamos a poder sobrevivir. En la escuela estemos por primera vez educando en el miedo, cuando antes se iba a adquirir herramientas para tener futuro. Esa sensación que yo vi en mi nieto, ese sentimiento de que estamos condenados, de «vaya mundo que nos habéis dejado», me parece terrible. Y en todo caso, si mañana es el fin del mundo, disfrutemos hoy”.

“El mundo se nos ha llenado de mediadores, con lo cual me parece que necesitamos una mirada ajena para vernos con objetividad a nosotros mismos. En cualquier caso: viva la risa, viva el matrimonio y la cerveza, y viva el hombre sencillo que se levanta a las 5 de la mañana para ponerles un plato de comida caliente a sus hijos. Él es nuestra esperanza.” ]


 

sábado, 4 de febrero de 2023



 

viernes, 3 de febrero de 2023

 



Liberum en el Parlamento Europeo. (odysee.com)

pica sobre enlace superior para escuchar intervención de Liberum en el Parlamento Europeo el pasado 1 de Febrero.